UNO de los peores favores que le ha hecho al mundo el movimiento ecologista ha sido el haber extendido universalmente las teorías radicalmente contrarias a la energía nuclear como un dogma indiscutible. Con aquel exitoso lema de «nucleares no, gracias», han convertido a esta tecnología en un fantasma que para millones de personas encarna males apocalípticos
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lunes, 17 de diciembre de 2007
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